La Filariosisen los Perros

filariosis canina

La filariosis es una enfermedad parasitaria que se caracteriza por la presencia de lombrices de unos 10-30 cm en el corazón y en las arterias pulmonares del perro y, más raramente, del gato. Esta enfermedad está muy extendida en todo el mundo, especialmente en donde las condiciones climatológicas permiten el desarrollo de huésped vector, el mosquito.

Este insecto hematófago, al chupar la sangre de un animal enfermo, recoge las larvas en circulación. Éstas encuentran así un ambiente ideal para su desarrollo y pueden transformarse, en unos 20 días, en la forma infestante, lista para ser introducida en la corriente circulatoria de un nuevo perro.

Cuando el mosquito consuma una nueva comida, depositará estas larvas en la piel del animal, las cuales penetrarán activamente en el orificio de succión y alcanzarán la sangre periférica.

Después de varias mudas que requieren un tiempo de hasta 4 meses, la Filaría, adulta, coloniza el lado derecho del corazón y sus ramificaciones arteriales pulmonares. Durante todo este tiempo el perro no muestra síntoma alguno de enfermedad. A partir de ese momento, con la localización cardíaca, se inicia un estado de sufrimiento variable que, en los casos graves o prolongados, puede producir la muerte.

Los síntomas principales y más típicos de esta enfermedad están relacionados con la respiración, con el corazón y con el carácter del perro: cansancio, pocas ganas de correr o de jugar “como antes”, tos ligera, sobre todo cuando el perro está contento o emocionado, para concluir drásticamente con desmayos, crisis respiratorias, sofocos, ataques semiepilépticos o muerte imprevista por colapso cardiocirculatorio cuando la enfermedad presenta ya un cuadro muy grave.

La filariosis cardiopulmonar puede sospecharse basándose en los anteriores síntomas, más para diagnosticarla con certeza hay que tomar una muestra de sangre y analizarla al microscopio para comprobar la presencia de las microfilarias o los anticuerpos. Bastan unos pocos minutos y pocas gotas de sangre para diagnosticar o excluir la filariosis.

En los casos dudosos, el veterinario propondrá una serie de análisis más sofisticados. El tratamiento, actualmente, consiste en 4 inyecciones endovenosas separadas por un intervalo de 10-14 horas. Hay otros fármacos en fase de experimentación clínica.

La prevención, el medio más racional para afrontar cualquier enfermedad, se discutirá y analizará con el veterinario, según las condiciones ecológicas y climatológicas de los distintos lugares.

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